Museotik Historias
La navegación en el siglo XIX
En el siglo XIX la navegación en el País Vasco se caracterizó por la continuidad de la tradición marítima vasca, con un enfoque en la pesca, la navegación costera y el comercio, así como por la influencia de la creciente industrialización de las nuevas tecnologías y la consolidación de la formación náutica.
La pesca trasatlántica llevada a cabo por los vascos finalizó a inicios del siglo XVIII a partir del tratado de Utrecht cambiando la hegemonía marítima en el Atlántico Norte a manos inglesas que hasta entonces había correspondido a la Corona de Castilla. En Gipuzkoa, las pesquerías experimentaron un acusado declive y a comienzos del siglo XIX, salvo en Mutriku, los pescadores compaginaban su actividad con la agricultura. Esto no sucedía en Bizkaia, donde se dio en la segunda mitad del XVIII un resurgir del sector pesquero.
Para finales del siglo XIX la actividad pesquera se había transformado considerablemente en las costas vascas, introduciéndose el vapor en las embarcaciones. Esto comenzó de forma tímida con los barcos llamados Mamelenas, matriculados en Donostia a finales de aquel siglo. La catástrofe del gran naufragio ocurrido en 1912 a consecuencia de la "Galerna de Bermeo", en que fallecieron 143 arrantzales a bordo de sus embarcaciones de madera, provocó un clamor generalizado por la introducción de modernos pesqueros a vapor que eran mucho más seguros que los tradicionales barcos a vela. Pero esta modernización trajo consigo una sobrepesca favorecida por la mayor capacidad extractiva de los barcos a vapor y por las negativas consecuencias de los barcos arrastreros cerca de la costa entre otros.
En el siglo XIX, la navegación costera y el comercio jugaron un papel crucial en el desarrollo económico del País Vasco, especialmente en ciudades portuarias como Bilbao y San Sebastián. El comercio de coloniales y la exportación de productos locales como hierro y lana fueron importantes y los puertos vascos se convirtieron en nodos comerciales claves. El transporte marítimo jugó un papel crucial en la distribución de mercancías a través del cabotaje a lo largo de la costa occidental de la Península Ibérica y hacia el interior. El desarrollo industrial del País Vasco en el siglo XIX estuvo ligado al comercio marítimo ya que las industrias necesitaban materias primas y mercados para sus productos. Y también se desarrolló de manera notable la construcción naval.
El litoral vasco ha contado con pequeños astilleros ubicados en arenales protegidos del oleaje donde se construían barcos pesqueros y embarcaciones de tráfico costero, como los de Plencia, Bermeo, Ondarroa, Lekeitio, Deba, Hondarribia, entre otros. En el siglo XIX los astilleros se concentraron en la ría de Bilbao y en Pasaia.
Con el desarrollo de la industrialización la construcción de las naves experimentó algunos avances que los hacían más seguros y rentables: las máquinas de vapor sustituyeron a las velas y los navíos se comenzaron a construir en acero. Los cascos metálicos pesaban menos que los de madera, tenían más capacidad e incorporaron la hélice como modo de propulsión. Los Astilleros del Nervión acusaron un aumento en la demanda de navíos de casco de acero por el plan estatal de modernización de la armada, construyendo tres cruceros acorazados, como el Infanta María Teresa.
Las prestaciones de los buques fueron mejorando con la incorporación de avances técnicos como la sustitución del carbón por el combustible líquido, el remachado por la soldadura que en consecuencia hicieron que fueran más seguros a menor coste.
Los astilleros albergaban diferentes espacios productivos como fraguas, almacenes, talleres de maquinaria, gradas, sala de gálibos y carpintería, etc. Los astilleros vizcaínos construyeron todo tipo de naves con tecnología extranjera, mientras que los guipuzcoanos se dedicaban a la renovación de la flota pesquera. Los más importantes fueron los Andonaegui, Luzuriaga y Balenciaga.
Los Museos y colecciones del País Vasco conservan entre sus fondos objetos que recuerdan los tipos de embarcaciones que se han surcado las aguas del litoral vasco. Itsasmuseum conserva una chalupa ballenera que se construyó en 1966 por encargo de la Escuela de Naútica de la UPV/EHU, basándose en un diseño de 1900 evolucionado de las chalupas empleadas a fines del siglo XIX. La robustez de su construcción propició que las armadas europeas las emplearan como botes auxiliares para el adiestramiento del personal.
Itsasmuseum expone una réplica de una nave icónica, la Falúa del Consulado, que se construyó en 1999 por la Fundación Museo Martítimo Ría de Bilbao. Los planos los realizó Antón Cortázar a partir de la pintura de Francisco Bustrín que se encuentra en el Museo Vasco de Bilbao, y la construcción de la nave la realizó José Luis González, modelista naval y carpintero de ribera, empleando caoba de Honduras, pino de Oregón, iroko y teka de Birmania y roble francés. La embarcación original era utilizada por el Consulado de Bilbao, fundado en 1511 para encargarse de regular el comercio en el Puerto de Bilbao, proyectar y ejecutar las obras en las infraestructuras viarias y portuarias, programar los estudios de navegación y formar a capitanes y pilotos. La falua desempeñaba funciones de representación en los actos oficiales de la vida local bilbaína, participando en los actos jurisdiccionales del Consulado, en las fiestas religiosas y cívicas, y en la recepción de autoridades, y continuó presente en la vida pública de la Villa hasta fines del siglo XIX.
El Museo Vasco de Bilbao conserva un armazón de un bote de remo denominado "bote de codaste" realizado en 1982. Se trata de una pequeña embarcación construida empezando por la quilla seguido por las cuadernas o costillas del armazón sujetas a ella, y el forrado o revestimiento exterior con tablas de diferente ancho y forma.
El Museo Marítimo cuenta con un modelo de una nao ballenera del siglo XVI realizado en 1989. Se trata de una embarcación utilizada para transportar la grasa y la carne de las ballenas capturadas en aguas de Terranova. Este modelo se corresponde con una nao que podía transportar hasta 700 toneladas de carga y en la que trabajaban 100 tripulantes.
Una embarcación de gran importancia es el remolcador, utilizado para asistir a otros barcos en las maniobras en puerto. Itsasmuseum conserva el Auntz Mendi, construido en 1928 en los astilleros Euskalduna para la filiar de la Naviera Sota y Aznar, con la técnica de acero remachado. Esta nave además abastecía de agua dulce a los barcos para las calderas de los motores de vapor. Durante la Guerra Civil se usó como patrullero y desde finales de la década de los 60 se encuentra fondeado en Portugalete.
El Nuevo Antxustegui se construye en los Astilleros Arriola de Ondarroa en 1958. Este tipo de embarbaciones se utilizaban para la pesca tradicional de bajura, con casco de madera de roble y motor de propulsión. Fue donado a Itsasmuseum por la familia Atxutegi-Badiola en 1997 y en la actualidad se encuentra en los diques del antiguo Euskalduna como pieza representativa del museo, siendo restaurado recientemente por el Gobierno Vasco.
En el País Vasco del siglo XIX, la formación náutica se caracterizaba por una fuerte tradición de escuelas y maestros que formaban pilotos de altura. Estas instituciones, tanto públicas como privadas, jugaban un papel crucial en la formación de profesionales para las flotas mercantes, adaptándose a los avances tecnológicos y las necesidades del mercado.
La formación de pilotos se realizaba desde el siglo XVI bajo el control de la Casa de Contratación de Sevilla; en el siglo XVIII resultó ser insuficiente para garantizar el gobierno de los buques de la armada surgiendo academias para la formación de sus oficiales que también controlaban a los pilotos de la marina mercante. La carencia de pilotos para la flota mercante se puso de manifiesto a medida que se fue liberalizando el tráfico con América a fines del siglo XVIII, lo que favoreció la fundación de escuelas particulares de náutica en los diferentes puertos del estado.
La Escuela de Náutica de Bilbao se fundó en 1740, fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento de la Villa, el consulado de Bilbao y la Diputación General del Señorío de Vizcaya, para formar pilotos para la flota mercante. Es ampliamente reconocido que la creación de esta escuela constituyó un precedente seguido años más tarde por las Juntas de Comercio y los Consulados de otras ciudades, correspondiendo a Bilbao, por tanto, el honor de promover y poner en marcha la primera Escuela de Náutica del Estado, concebida con este propósito exclusivo.
Las obras que aparecen en esta historia pertenecen a los siguientes museos:
EXPLORA LAS COLECCIONES
Vapor arrastrero "Mamelena"
Museo Marítimo Vasco
Pesqueros en la ría de Bilbao
Museo de Bellas Artes de Álava
El puerto pesquero el día del Carmen
Museo San Telmo


