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Mesa de juego de rana

Tipo de Fondo/Colección:
Nº Inventario/Siglas:
2000/4813
Objeto:
Materias:
Dimensiones:
A = 109.5 cm ; An = 45,5 cm. Pr = 42,5 cm. Petaco: D = 3,5 cm
Etiquetas
Descripción

Estructura de hierro pintada en color rojo. Sobre cuatro patas de sección rectangular, unidas entre si por chambrana en H, se dispone el tablero con el frente abierto mientras que los laterales y zaguero se cubren con paredes. En el centro del tablero se sitúa la figura de una rana hueca, con su boca bien abierta, flanqueada por tres orificios de 5 cm. de diámetro; delante de la rana y sus orificios, una rueda de molino, de palas, inserta en orificio rectangular y, a los lados los puentes, dos nuevos orificios, cubiertos de una estructura de hierro en forma de arcos. En la pared zaguera, al centro, dos nuevos orificios de forma rectangular por encima de la rana. El tablero con las figuras y orificios se levanta, dejando ver un cajón compartimentado en siete espacios, tantos como grupos de orificios veíamos arriba: un compartimento para la rana, uno para el molino, uno para cada uno de los puentes, uno para cada grupo de tres agujeros laterales y uno para los dos espacios rectangulares de la pared. La mesa se completa con seis petacos, fichas circulares de hierro, de 3,5 cm de diámetro. El juego de la Rana fue un pasatiempo popular en chacolis y tabernas, que en tiempo invernal se situaba en el interior de las mismas, mientras que en verano se colocaba al exterior. Este juego de habilidad, podía jugarse también achispado tras la ingesta de unas buenas jarras. Su popularidad dio lugar a clubs raneros locales (Lemoa, Bedia, Erandio, Abadiño...). El juego de la Rana fue incorporado al DRAE en 1925, siendo su definición: "Juego que consiste en introducir desde cierta distancia una chapa o moneda por la boca abierta de una rana de metal puesta sobre una mesilla..." Las fichas son tejos o petacos, los casilleros troneras, las ruletas, mariposas y los arcos, puentes. Se juega, al menos desde el siglo XIX en Asturias y País Vasco y es también juego habitual en Argentina, Chile y México con parecidos pero distintos nombres. El origen parece estar en el "Toad in the hole" que se practicaba en las tabernas de Sussex-Inglaterra en el siglo XVIII; de allí pasó a Francia donde se conocía como "jeu de la grenouille".

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