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La industria de los Altos Hornos
La fusión de tres grandes empresas siderúrgicas de la margen izquierda del Nervión dio lugar a Altos Hornos de Vizcaya, uno de los ejes sobre los que ha girado la economía y la sociedad vizcaína del siglo XX. El 29 de abril de 1902 se fusionaron Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao (fundada en 1882), Sociedad Metalúrgica y Construcciones La Vizcaya (fundada en 1885), y La Iberia (1887), creándose la empresa más grande que ha tenido el País Vasco.
Las tres fábricas de las que nació Altos Hornos de Vizcaya estaban instaladas en una ubicación privilegiada para su actividad empresarial. Se comunicaban con la zona minera por medio del ferrocarril, con la salida al mar y los muelles en la margen izquierda del Ibaizabal, que se extendían a lo largo de cinco kilómetros entre la dársena de la Benedicta y la desembocadura del río Cadagua.
La empresa fue el verdadero buque insignia de la industria vasca, que consumía el mineral de hierro de las minas vizcaínas y abastecía de acero a los sectores metalúrgico y naval. Sin duda, contribuyó al desarrollo de Barakaldo, Sestao y de la ría, ya que empleó a un gran número de trabajadores que llegaron de otras partes del Estado y dio lugar a una fuerte cultura obrera en la margen izquierda.
Altos Hornos de Vizcaya se funda en abril de 1902 con un capital de 32 millones de pesetas procedente, en su mayor parte, de la empresa Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao. El primer presidente fue el bilbaíno Tomás de Zubiría Ybarra, quien se mantuvo al frente de la empresa durante 30 años. Pertenecía a una importante familia de la burguesía vasca de honda raigambre industrial. También dirigió La Naval, participó en la fundación del Banco de Vizcaya, y fue diputado a Cortes por Bilbao durante más de una década.
La creación de la compañía supuso un importante impulso del comercio. Se importaba coque y se vendía acero que generalmente se transportaba en barco. Como consecuencia, se crearon nuevos astilleros como Astilleros del Nervión y Astilleros Euskalduna. También se desarrolló la red ferroviaria, que se utilizaba para transportar el acero a los muelles y luego a las fábricas por medio de los ferrocarriles mineros, y para importar materia prima. El Ferrocarril de la Robla, de vía estrecha, enlazaba Bilbao con León para transportar el carbón que alimentaba a las siderurgias vizcaínas.
El establecimiento de otras empresas en la zona contribuyó al desarrollo de Altos Hornos de Vizcaya. En 1918, durante la I Guerra Mundial, la multinacional Babcock y Wilcox fundó una filial en la zona para fabricar locomotoras abasteciéndose de la materia prima suministrada por la compañía. El periodo 1923-29 será, para la economía mundial y también para la empresa, una etapa de bonanza: permitió modernizar las instalaciones y llegar a techos productivos. Además, se crearon filiales químicas y de elaboración de transformados metálicos, y se invirtieron cuantiosos recursos en investigación minera y adquisición de yacimientos con el fin de asegurarse el suministro de materias primas.
La Segunda República inicia una época de crisis en la compañía motivada por las huelgas y la conflictividad laboral. La llegada de la Guerra Civil da lugar al bombardeo de las instalaciones de Barakaldo; más tarde, la empresa se vería obligada a trabajar para abastecer de material de guerra al ejército sublevado.
En 1940 se inicia en España una nueva etapa caracterizada por el gran intervencionismo del Gobierno sobre todo tipo de toma de decisiones y por el planteamiento de una política económica de autarquía. Los precios estaban intervenidos lo que repercutió en los beneficios de la empresa y por tanto en su modernización. Pese a ello, AHV realizó numerosas inversiones: compró en 1940 la planta siderúrgica de Sagunto, en 1947 las minas de la Orconera, y constituyó la Sociedad de Aguas y Saltos del Zadorra para construir los pantanos necesarios para asegurar el suministro de agua y energía. En 1950 surge una competencia clara con la siderurgia vasca, con la creación por decreto gubernamental de Ensidesa en Avilés para aumentar la producción nacional de acero.
En los años sucesivos la compañía continuó su desarrollo a pesar de vivir momentos de incertidumbre debido a factores políticos y a las variaciones de la demanda mundial de acero. En las décadas de 1950 y 1960, la empresa fue el claro motor económico y social de Bizkaia: atrajo a gran cantidad de trabajadores de otras comunidades autónomas, llegando a contar con 40.000 empleados.
A partir de los años 80 la siderurgia mundial acusó una profunda crisis, debido a la fuerte competencia internacional, el descenso de la demanda y el incremento de los costes energéticos. Las grandes acerías del norte sufrieron la llamada "reconversión industrial" en la que se generalizaron los cierres, despidos y desmantelamiento de varias empresas. El ingreso de España en la CEE dejó al descubierto las deficiencias estructurales, la falta de inversión o el endeudamiento y la baja competitividad frente a siderúrgicas extranjeras. Todo ello culminó con el apagado definitivo de las instalaciones de Altos Hornos de Vizcaya en 1996 tras intensas luchas obreras y planes de recuperación fallidos.
El Alto Horno nº 1 es uno de los elementos más significativos del paisaje de la ría del Nervión. Fue construido en 1959 y formaba un conjunto constructivo y funcional con otro horno gemelo construido el año anterior. Se trata de un elemento vertical de 80 metros de altura y 18 de diámetro al que acompañan varios elementos auxiliares necesarios para su funcionamiento como pasarelas, tres estufas tipo Didier, conductos de salida de gases, el plano inclinado de carga del horno, la nave de colada y un edificio de control. Se localiza en la plataforma artificial de trabajo de la antigua fábrica en Sestao, junto a las vías del ferrocarril.
Construido por la empresa alemana GHH, era el horno más moderno de su tiempo. Su función era la de transformar el mineral en hierro bruto, trabajando constantemente en colada continua hasta que dejó de funcionar en 1995.
En el año 2005 fue calificado como Bien Cultural con la categoría de Monumento por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco y en 2007 el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (actual propietario), en colaboración con las instituciones vascas, inició las obras para restaurar la estructura metálica del alto horno y sus construcciones auxiliares habilitando el bien para su visita y dando lugar al espacio público Labe Garaia Parkea.
Las obras que aparecen en esta historia pertenecen a los siguientes museos:
EXPLORA LAS COLECCIONES
Vista de la fábrica la Vizcaya
Rialia Industria Museoa
"Bilbao. Los Altos Hornos del Desierto"
Museo Vasco de Bilbao
Hornos de acero Martin-Siemens
Rialia Industria Museoa

