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Museotik Historias

Eulalia abaitua, pionera de la fotografía vasca

El Museo Vasco de Bilbao conserva el legado de Eulalia Abaitua, son 2500 fotografías que cedieron sus herederos y que contribuyen a destacar el papel de la mujer en la historia. Con su fotografía construyó la memoria y dio testimonio del pasado, plasmando casi siempre costumbres, fiestas, tradiciones vascas. Las protagonistas de una gran parte de las imágenes son mujeres realizando las más diversas labores, por ejemplo, trabajando en el campo, cocinando, en familia... Eulalia Abaitua captó su esfuerzo cotidiano, su vida y democratizó el retrato. Todo ello le valió para ser considerada una pionera de la fotografía vasca que se inició cultivando su afición por la misma.

Nació en Bilbao en 1853 y fue bautizada con el nombre de Elvira, pero su madre Eulalia Allende-Salazar Eguia falleció cuando tenía un mes, por lo que la familia la honró llamando a la niña con el nombre de la madre. Su padre, Luis de Abaitua y Adaro, fue un comerciante bilbaíno que estaba relacionado con la familia Olano. Eulalia se casó con uno de sus hijos, Juan Narciso de Olano Picabea de Lesaca en mayo de 1871 en Liverpool, donde vivía por aquel entonces la familia. Más tarde se trasladó a Londres y tuvo cuatro hijos. De regreso a Bizkaia, hacia 1878, el matrimonio fijó su residencia en el Palacio del Pino, junto a la Iglesia de Begoña en Bilbao. En 1909 enviudó y se convirtió en propietaria de la empresa Olano y Compañía. Durante la Guerra Civil se traslada a un piso de Jardines de Albia en el edificio La Equitativa y más tarde a Gran Vía. Eulalia estudió, viajó y llevó una vida acomodada que le permitió cultivar su afición por la fotografía. Falleció en septiembre de 1943 a la edad de 90 años.

Durante su permanencia en Liverpool entró en contacto con la fotografía, y a su regreso a Bilbao, instaló un laboratorio en el sótano de su casa de Begoña. Eulalia Abaitua no fue una fotógrafa profesional, la fotografía era una afición que ejercitó mientras la industria se iba perfeccionando y se comenzaban a comercializar las cámaras portátiles. Para ella la fotografía era un medio de registro de lo vivido y de conservación de la memoria de los hechos. Se fijó en las personas humildes y desconocidas, a las que retrató en su vida cotidiana.

Un gran número de sus fotografías retratan a las mujeres en sus quehaceres cotidianos, como, por ejemplo, las que muestran a las mujeres cosiendo. En esta época, la manera de proveerse de ropa en las clases menos favorecidas era a través de la costura en el hogar. Coser era una habilidad que toda mujer debía dominar desde su más temprana edad. En ocasiones, muchas jóvenes se incorporaban a talleres como costureras o trabajaban por su cuenta ofreciendo sus servicios a las casas de la burguesía. También se hacía el hilado de lana manualmente con el huso, método seguido por los pastores, y que las mujeres realizaban tradicionalmente con la rueca.

Otra labor tradicionalmente femenina es el lavado de la ropa que se hacía principalmente en ríos, arroyos y fuentes, en el que se empleaba jabón y ceniza para blanquear la ropa. Más tarde se construyeron en casi todos los pueblos los lavaderos públicos. En el río solía haber varias piedras pulidas al borde del agua para poder escurrir la ropa, al tiempo que servían para apoyarse de rodillas, en ocasiones protegidas por un cajón de madera.

Las mujeres retratadas por Eulalia Abaitua también participaban de las labores el campo y del mar. Las layadoras provistas de la laya aran manualmente la tierra. Otras mujeres, una vez que el pescado llegaba a puerto, lo recogían para venderlo en los mercados. Para su transporte, empleaban cestos que portaban sobre la cabeza y en ocasiones montaban sobre burros. También trabajaban como cargueras, como muestra la fotografía en la que unas mujeres descargan carbón de un barco en el Muelle de Olabeaga, cobrando 1 peseta por descargar 16 cestos de mineral.

Eulalia también quiso fotografiar vistas de lugares tanto urbanos como rurales o marinos. En aquellos años, la palabra vista era constantemente utilizada en las revistas de fotografía y los fotógrafos usaban ese término, en vez de paisaje, como categoría descriptiva de su trabajo. En las vistas encontramos calles, jardines, casas, iglesias, puertos.

Eulalia Abaitua fotografió la empresa Altos Hornos de Bizkaia en varias ocasiones. Se trataba de vistas tomadas desde la margen derecha de la empresa, que se creó en 1902 tras la fusión de Altos Hornos de Bilbao, de Barakaldo, y La Vizcaya y La Iberia ubicadas en Sestao.

También inmortalizó varios paisajes, como el Embarcadero de Las Arenas, el muelle de Portugalete, la Ribera de Deusto, el Puerto de Bilbao.

Las obras que aparecen en esta historia pertenecen a los siguientes museos:

Para completar la información sobre Eulalia Abaitua recomendamos estos enlaces:

EXPLORA LAS COLECCIONES

[Reproducción de retrato]

Museo Vasco de Bilbao

[Campa del santuario]

Museo Vasco de Bilbao