Retrato del vapor Belgica, representado de perfil navegando en mar abierto. La obra responde a la tradición del retrato naval, con una composición sobria y precisa que centra toda la atención en la silueta del buque y permite apreciar con claridad sus características constructivas.
El vapor fue construido en 1891 por los astilleros Richardson, Duck & Co. con el nombre de Loyal Briton. En 1900 fue adquirido por la Compañía de Navegación Internacional, que lo rebautizó como Belgica. Se trataba de un vapor mercante de hélice y casco de acero, con una eslora entre perpendiculares de 85,95 m y una manga de 11,46 m. Durante más de dos décadas prestó servicio en el tráfico marítimo internacional.
Su historia concluyó trágicamente el 11 de mayo de 1916. Mientras navegaba en las proximidades de Burdeos, el Belgica chocó con una mina y se hundió. De las 23 personas que componían la tripulación, la mayoría logró ponerse a salvo, aunque dos de ellas perdieron la vida en el naufragio.
El cuadro del buque Bélgica forma parte de la colección Naviera Sota y Aznar, que fue entregada por la Diputación Foral de Bizkaia a Itsasmuseum.