Retrato al óleo sobre lienzo del vapor Ciérvana, representado navegando de perfil por su banda de estribor. La composición, de formato horizontal, concede todo el protagonismo al buque, que avanza sobre un mar en calma bajo un cielo de suaves tonalidades azuladas. El autor reproduce con fidelidad la silueta y los principales elementos constructivos de la embarcación, como el casco de acero, la chimenea central, los dos mástiles con las velas desplegadas y las plumas de carga, siguiendo la tradición del retrato naval de finales del siglo XIX. A la izquierda de la composición se representa una pequeña embarcación velera que acompaña al vapor, aportando profundidad y equilibrio al conjunto. La pincelada es precisa y contenida, con una paleta de tonos azules, verdes y ocres que refuerza el carácter documental de la obra. El cuadro se presenta en un marco de madera.
El buque Ciérvana fue construido en Escocia en 1881 con el nombre de Nithsdale. En 1890 fue adquirido por Ramón de la Sota, con el que constituyó la Compañía del Vapor Ciervana para su explotación. Tras pasar por varios propietarios a lo largo de su vida operativa, el buque desapareció en 1930 frente a la costa de Galicia durante un violento temporal, sin dejar rastro.