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Museotik Historias

Avances de la ciencia

El siglo XX trajo consigo muchos de los cambios más significativos en la historia de la humanidad y los hasta entonces inimaginables avances tecnológicos y científicos dieron lugar a numerosas invenciones que han cambiado por completo la forma en que hoy se aprecia la realidad. Desde el inicio de la era espacial hasta la invención de diminutos dispositivos electrónicos, el siglo pasado fue testigo de una explosión de descubrimientos que han dejado una huella imborrable.

La invención del avión marcó un antes y un después en la forma en que los seres humanos se desplazan y exploran el mundo. Aunque muchos atribuyen el primer vuelo a los famosos hermanos Wilbur y Orville Wright en 1903, la historia tiene sus raíces en los esfuerzos y experimentos de varios pioneros a lo largo de los siglos como los de Leonardo Da Vinci. Además, su espíritu crítico y su dedicación al progreso científico han inspirado a generaciones de inventores y emprendedores en diversos campos, como a Frank Whittle o a Juan de la Cierva, demostrando que no hay límites para la creatividad y la innovación humana. Después de la Segunda Guerra Mundial, la tecnología de los aviones dio un salto importante con la invención de los motores a reacción que permitieron que los aviones volaran a velocidades mucho mayores y a altitudes más elevadas, revolucionando tanto los vuelos comerciales como los vuelos militares.

Los principales avances médicos de la actualidad han sido posibles gracias a la combinación con la innovación tecnológica y el desarrollo de la investigación. Es evidente que la medicina actual tiene progresos indiscutibles: se han erradicado algunas enfermedades, se ha logrado establecer el tratamiento de otras que antes se consideraban incurables, se ha podido mantener la salud y controlar padecimientos crónicos, así como mejorar la calidad de vida de cientos de miles de seres humanos. Los estudios más profundos de algunas enfermedades han permitido conocerlas mejor y establecer medidas para prevenirlas; los recursos tecnológicos modernos para el diagnóstico y tratamiento son muchos más que los que el médico tenía hace 50 años. El resultado es que ha aumentado el promedio de vida y la esperanza de vida al nacer.

En 1928 Fleming descubrió las capacidades antibióticas de la penicilina presentes en el hongo Penicillium chrysogenum y hasta entonces, el mínimo error médico, una infección o cualquier tipo de herida, podía convertirse en un enorme y fatal problema. Su descubrimiento trajo importantísimos avances en la medicina, la salud y la calidad de vida de las personas. A partir de entonces se desarrollaron todo tipo de antibióticos, se logró tratar toda clase de infecciones y la tasa de mortalidad descendió en gran medida.

Wilhelm Röntgen estaba estudiando el funcionamiento de los rayos catódicos, que son corrientes de electrodos en tubos de vacío, cuando se percató de la existencia de unos rayos que atravesaban otros materiales, como el cartón. Dado el desconocimiento de su existencia, los llamó Rayos X. Para demostrar esta capacidad, Röntgen usó la mano de su mujer. Su uso se expandió y pronto comenzó a utilizarse en tejidos humanos, aun desconociendo el daño que provocaba. Científicos reputados como Thomas Edison empezaron a sufrir síntomas similares a los de la radiación. Un año después del hallazgo, científicos de Europa y Estados Unidos ya usaban los Rayos X para diagnosticar las fisuras, encontrar objetos ingeridos y demás.

La adopción generalizada de la electricidad a finales del siglo XIX y principios del XX marcó un momento crucial en la historia de los electrodomésticos. Este avance permitió el desarrollo de una amplia gama de aparatos que cambiarían para siempre la forma de vida de la gente. La plancha eléctrica, la aspiradora y el frigorífico fueron algunos de los primeros electrodomésticos que entraron en el mercado, facilitando y haciendo más eficientes las tareas domésticas. A mediados del siglo XX se produjo un aumento de los avances tecnológicos, lo que llevó a la introducción de electrodomésticos aún más innovadores. La televisión se convirtió en un elemento básico en las salas de estar, proporcionando entretenimiento e información. Aparecieron las lavadoras y los lavavajillas, que redujeron tiempo y esfuerzo. El horno microondas revolucionó la forma de cocinar y recalentar los alimentos. Al entrar en la era digital, los electrodomésticos siguieron evolucionando con la integración de tecnología avanzada, permitiendo el control remoto y la automatización a través de teléfonos inteligentes u otros dispositivos, y no sólo han mejorado la comodidad, sino que también contribuyen a la eficiencia energética y la sostenibilidad.

Diversas investigaciones en torno a la energía nuclear, de las que participaron algunos de los más grandes científicos de la historia (desde Becquerel o Marie Curie a Otto Hahn, entre otros), comenzaron a llevarse a cabo ya desde finales del siglo XIX. En el año 1942 se construyó el primer reactor nuclear del mundo, en el llamado Proyecto Manhattan, con él se buscaba una nueva fuente de energía que supuestamente no contaminaría, era más que eficiente e incluso parecía ser casi ilimitada.

Obviamente, poco o nada de esto era cierto y nuestro planeta no solo sufrió de una enorme contaminación y terribles desastres ecológicos productos de accidentes nucleares como en Chernobyl o Fukushima, sino que también a partir de este avance se construyó la bomba atómica que destruyó las ciudades de Nagaski e Hiroshima.

Hasta el siglo XX el hombre valiéndose de los medios que disponía, había estudiado diferentes aspectos del espacio, observado los cielos soñando y especulando con quizás algún día lograr comprender o incluso acceder a ese lugar y finalmente sobrepasar los límites de la atmósfera. Con los avances científicos y tecnológicos del siglo XX, esos sueños comenzaron a tomar forma y gracias a la invención del cohete, en el año 1969 el hombre pisó la luna y alcanzó un cuerpo celeste por primera vez en la historia. A partir de este momento, miles de investigaciones, satélites y excursiones se han dirigido a continuar ampliando las fronteras del conocimiento sobre el espacio.

El origen de los medios de comunicación se remonta a la comunicación oral, que fue la única existente entre los seres humanos hasta que apareció la primera gran revolución de las comunicaciones: la escritura. Aunque ya encontramos antecedentes de lo que hoy es el periodismo en la antigua Roma o en la Edad Media, fue el nacimiento de la imprenta en el siglo XV lo que permitió difundir de forma masiva publicaciones escritas. Johannes Gutenberg inventó la imprenta en 1440 pero el primer periódico no se publicó hasta 1605. Se le atribuye al alemán Johann Carolus. Ya en el siglo XIX, cuando los hermanos Lumiére crearon el cine en Francia, nacieron los medios audiovisuales y la comunicación de masas. Y Guillermo Marconi obtuvo la primera patente de la radio en 1896, para en 1901 realizar la primera transmisión de voces humanas, dando lugar al nacimiento de la radio. Y en 1936 la BBC realizó las primeras emisiones públicas de televisión con programación. A finales de los 60 aparece internet como consecuencia de necesidades militares, que supuso una ruptura de las fronteras en las comunicaciones.

Actualmente el hombre vive en un mundo interconectado por medios de comunicación en constante evolución que permite el acceso a una gran cantidad de información. Pero esto no ha sido siempre así: a comienzos del siglo XXI la mayoría de la gente dependía de la prensa o la radio para informarse. Enseguida la forma de comunicarse se ha alterado por los avances tecnológicos y los cambios en las preferencias sociales. Con la llegada de los ordenadores se abrieron formas más baratas y unidireccionales de comunicar con las masas. La Web 2.0 y de las redes sociales han cambiado el modo de comunicación y de acceso a la información: cualquiera puede participar y crear contenido que llega a todo el mundo.

El desarrollo de la teoría de la relatividad formulada por Albert Einstein a comienzos del siglo XX sentó las bases de la física moderna nuclear y ha permitido el posterior desarrollo de numerosos avances en la física cuántica. Gracias a ella fue posible explicar desde la órbita de los planetas hasta los agujeros negros. Fue una idea tan revolucionaria que es difícil compararla con cualquier otra teoría en la historia del conocimiento científico.

Por otra parte, el planteamiento del modelo cósmico desarrollado en la teoría del Big Bang permitió a la humanidad librarse de una vez por todas del antiguo modelo del creacionismo con una base sólida y desde las ciencias. Actualmente la teoría continúa investigándose y un claro ejemplo es el desarrollo experimental del acelerador de partículas.

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