En su trabajo, Madrigal observa cómo las ciudades del mundo repiten un mismo patrón arquitectónico, generando paisajes urbanos que resultan familiares incluso en lugares desconocidos. Durante su residencia en Bilbao en 2006, exploró la ciudad y su diálogo con el arte público y la arquitectura contemporánea, experiencia que marcó su relación con el entorno urbano.
En 2020, su atención se centró en la transformación de la isla de Zorrotzaurre, proyectada por Zaha Hadid. La aparente innovación del plan urbano suscitó preguntas sobre la posibilidad de romper con esquemas convencionales. Así nació Las Otras Zorrotzaurre, una serie de esculturas que imaginan ciudades utópicas como alternativas a la planificación tradicional, proponiendo espacios concebidos desde la escultura y no desde los modelos arquitectónicos habituales.