Aunque Iturrino hubiera querido dominar la técnica académica del dibujo y sobre todo la anatomía humana, le vencía la tendencia hacia el color y sus relaciones de complementaridad o de contraste. Muy próximo a algunos pintores fauvistas como Matisse, el color puro era una de las vías que elegió el pintor para representar un mundo más cercano al interior del artista y su realización vital que a las normas académicas. La compartimentación de los planos en manchas construidas por pinceladas más o menos paralelas que provienen de la búsqueda de una sistematización de la pintura de inspiración gauguiniana y después cezaniana, crean una superficie dinámica y nerviosa que se apoya perfetamente en un tema de romería de aspecto andaluz, muy del gusto del pintor en la época en que descubrió Sevilla y el exotismo oriental de Marruecos. [I.M.I.]
Bernabe Aranberri, Ainhoa (coordinación). El arte del Gobierno : colección de obras de arte del Gobierno Vasco. Vitoria-Gasteiz, Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2021. 267 p., (p. 42-43)